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lunes, 27 de abril de 2015

                    LIBRERÍA BILLY


Lo primero es coger un destornillador de estrella y uno plano, un martillo adecuado, una regla y si no podemos montarlo nosotros solos avisen a un ayudante. Coloquen la próxima estructura en una superficie plana. Si tienen dudas llamen a IKEA, quien les ayudará a montar la librería Billy, y al acabarlo anclenlo a la pared para prevenir accidentes.

Para empezar, inserten las espigas de madera en los agujeros de las baldas y atornillen los lados con los tornillos largos.

Ahora, pongan la balda de arriba y la de abajo, y más tarde la del medio y pongan el otro lado.

Cuando todo este hecho, marquen con un lápiz el sitio donde se encuentran las baldas, seguido inserten el panel trasero y claven cinco clavos en cada línea marcada, sobre las baldas, para fijar el panel.

Finalmente, pongan los sugetabaldas en los lados de nuestra librería e inserten las baldas restantes. Cuando todo este hecho solo nos quedará anclarlo a la pared.

Cuando todo este acabado, ya tendrán la librería Billy, y solo queda disfrutarla.  

jueves, 2 de abril de 2015

                     

                                          LA NOVELA



Era una tarde fría pero feliz de 1999, pongamos que hablo del 25 de diciembre, como en todas las casas españolas estaba celebrando la navidad en familia, con mis tíos, abuelos y primos.
Estábamos muy asustados, todos los adultos hablaban de que en año nuevo las maquinas nos esclavizarían y se harían con el poder del mundo.
Unos días mas tarde, en mi casa pasó algo muy raro, el horno se abrió sin motivo aparente y golpeó a mi padre, rompiéndole una pierna.
Aquel día fue alterante para todos, cada vez nos creíamos más la historia de las maquinas, hasta tal punto que mi madre mando construir un refugio en el sótano.
Mi madre era soñadora a la par que realista, tenía el pelo castaño y los ojos azules,  tenia los rasgos muy definidos y la dentadura en perfecto estado. Se preocupaba mucho por su presentación, pero también se encargaba de que yo fuese decente a cualquier sitio. En cambio yo, tenía el pelo rubio como mis abuelos, ojos verdes como mi padre, y no era para nada realista como mi madre, en lo único en lo que me parecía a ella era en que los dos nos dejábamos llevar por los sueños. Mi padre frecuentaba poco por casa, por lo que no llegaba a verle mucho, aún así puedo contaros que tiene el pelo castaño claro, ojos negros y es muy entusiasta.
Al final mi padre solo tenía un esguince, pero a mi madre le gusta exagerar.
El noche de año nuevo, mis padres decidieron irse de fiesta y dejarme a mi con los abuelos, cosa que no me hacía mucha gracias, ya que estaban un poco locos.
Antes de que empezaran las campanadas, me puse muy nervioso, no sabía que debía hacer en caso de que las maquinas cobrasen vida, así que decidí quedarme lo más cerca posible de mi perro.
1...2..3...4...5.........11...12!!! Dieron las doce campanadas, era el año 2000, y por lo que podía observar, ninguna máquina se había movido de su sitio, por lo que decidí relajarme y descansar por fin esta semana.